¿Por Qué se Fisura el Hormigón y Cómo Predecirlo?
En obra, ver una fisura en un elemento estructural de hormigón puede helar la sangre. No todas las fisuras son iguales: algunas son superficiales, pero otras comprometen la integridad de la estructura. La clave está en anticiparse. Esta calculadora de riesgo de fisuración estructural te permite evaluar la probabilidad de que aparezcan fisuras por tensión térmica, retracción y cargas de servicio, factores que muchos albañiles y encargados de obra calculan a ojo o con experiencia, pero que ahora puedes cuantificar.
Las Variables Críticas que Todo Profesional Debe Controlar
El hormigón no es un material estático. Desde el momento del hormigonado, está sujeto a cambios que generan tensiones internas:
- Tensión térmica: La diferencia de temperatura entre el núcleo y la superficie, o entre el hormigonado y el ambiente, hace que el material se dilate o contraiga de forma desigual. Un salto de 20°C puede generar tensiones equivalentes a varios kN/m².
- Retracción y fluencia: La pérdida de agua y la deformación bajo carga a largo plazo abren micro-fisuras que pueden evolucionar.
- Concentración de tensiones: En esquinas, cambios de sección o puntos de aplicación de cargas, el riesgo se multiplica.
Cómo Interpretar el Resultado de la Calculadora
Un riesgo inferior al 30% indica que, bajo las condiciones introducidas, es poco probable que aparezcan fisuras estructurales relevantes. Entre el 30% y el 60%, se recomienda revisar el diseño, considerar juntas de construcción o incrementar el refuerzo. Por encima del 60%, el riesgo es alto: es necesario tomar medidas correctivas, como modificar la dosificación, usar fibras o incorporar armadura adicional.
Medidas Preventivas que Puedes Aplicar en Obra
- Control térmico: Hormigonar en horas frescas, usar moldes aislantes o curar con agua para reducir el gradiente térmico.
- Refuerzo con fibra: La incorporación de fibras de polipropileno o acero aumenta la tenacidad del hormigón y distribuye mejor las micro-fisuras.
- Juntas de construcción: Planificar juntas de dilatación y contracción en puntos estratégicos para liberar tensiones.
- Monitorización: Usar fisurómetros para medir la evolución de fisuras existentes y verificar que no progresen.
Esta herramienta no sustituye al cálculo estructural realizado por un técnico competente, pero sí empodera al profesional de obra para identificar situaciones de riesgo y actuar a tiempo. En el sector de la construcción, anticiparse a un problema puede ahorrar miles de euros en reparaciones y, lo más importante, garantizar la seguridad de todos.
Preguntas Frecuentes
¿La calculadora considera la retracción por secado del hormigón?
Sí, de forma indirecta. La retracción se modela como una tensión adicional equivalente a un incremento de la diferencia térmica en el cálculo. Para un cálculo más preciso, se recomienda usar valores de retracción específicos de la dosificación.
¿Qué debo hacer si el riesgo supera el 80%?
Detener la ejecución y consultar con el director de obra o el arquitecto técnico. Posibles acciones: revisar el armado, incorporar fibras de refuerzo, modificar la dosificación para mayor resistencia a tracción, o introducir juntas de construcción.
¿Es válida para hormigón armado y pretensado?
Sí, para hormigón armado. Para pretensado, las tensiones iniciales por pretensado modifican el equilibrio, por lo que se necesitaría un ajuste en la fórmula (no incluido en esta versión).
¿Cómo afecta el uso de fibras al resultado?
Las fibras (de acero o polímero) aumentan la capacidad del hormigón para absorber energía y redistribuir tensiones, reduciendo la probabilidad de fisuración. En la calculadora, seleccionar 'Sí' en la opción de fibra reduce el riesgo estimado en un 40%.